El grabado fotoquímico, también conocido como mecanizado fotoquímico o fotograbado, es un proceso que utiliza una combinación de luz y productos químicos para eliminar selectivamente material de un sustrato.
Se utiliza habitualmente en la industria manufacturera para fabricar piezas metálicas de alta precisión, como componentes electrónicos, piezas aeroespaciales y dispositivos médicos. Aunque el grabado fotoquímico ofrece muchas ventajas con respecto a los métodos tradicionales de mecanizado de metales, también requiere tener muy en cuenta varios factores técnicos para lograr los resultados deseados.
El primer paso en el grabado fotoquímico consiste en crear un diseño para la pieza que se va a grabar. Este diseño debe tener en cuenta varios aspectos técnicos, como el grosor y el tipo de material utilizado, el nivel de precisión deseado y cualquier tratamiento posterior que sea necesario. Es importante colaborar estrechamente con un proveedor de servicios de grabado con experiencia para garantizar que el diseño esté optimizado para el proceso de grabado fotoquímico.

El material del sustrato utilizado en el grabado fotoquímico debe ser compatible con la solución química. Por lo general, en el grabado fotoquímico se utilizan metales como el acero inoxidable, el cobre y el latón, pero también es posible grabar metales no habituales con productos químicos especializados.
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Por lo general, el grabado químico es más adecuado para materiales finos con un grosor de entre 0,01 mm y 2,5 mm, con un tamaño máximo de lámina de 1500 mm x 600 mm.
El grosor y el tamaño del material también pueden influir en el coste del proceso de grabado, ya que los materiales más finos requieren menos tiempo de exposición al agente de grabado. Dependiendo del diseño, los materiales más gruesos pueden requerir varias etapas de grabado o tiempos de exposición más prolongados para conseguir el patrón o diseño deseado.

El grabado químico permite crear elementos mucho más pequeños que las técnicas tradicionales de mecanizado. Se pueden producir tamaños de tan solo unas pocas micras, y el tamaño mínimo del elemento grabado viene determinado por el espesor del material, con una relación típica de 1:1. La precisión de cualquier elemento grabado a través del material puede ser de hasta ±10 % del espesor del material o de un mínimo de ±0,025 mm.
En el caso de las estructuras grabadas en profundidad, el grosor del material pierde importancia. Las estructuras superficiales, como los canales de flujo, pueden grabarse hasta una profundidad de 0,025 mm; sin embargo, la anchura de cualquier profundidad grabada aumentará en una proporción de 2:1. Por ejemplo, una profundidad de 0,025 mm tendrá una anchura grabada de 0,050 mm.
La complejidad del diseño es otro factor que puede influir en el tamaño de las características que se pueden conseguir mediante grabado químico. Los diseños sencillos, con líneas rectas y curvas, se pueden grabar con mayor precisión que los diseños complejos, con formas, patrones y perfiles irregulares. El tamaño de la pieza que se graba también influye en el nivel de precisión que se puede alcanzar, ya que las piezas más grandes suelen requerir una tolerancia mínima de grabado mayor.

Durante el proceso de grabado, el metal no solo se graba hacia abajo, sino también hacia los lados, creando una «punta» en forma de V alrededor del perímetro del corte. Este efecto se conoce como «socavado».
El socavado, que es regulable, puede utilizarse para crear una gran variedad de perfiles, lo que confiere a los productos características únicas, como bordes de corte afilados o aberturas cónicas.
La punta de grabado también influye en los radios de las esquinas interiores y exteriores de un componente fabricado, siendo el radio mínimo de las esquinas interiores proporcional al espesor del material. Lo habitual es que el radio mínimo de las esquinas exteriores sea del 75 %.

Una marca de grabado, también conocida como «tie-in», es una pequeña protuberancia o muesca que queda en una pieza tras el proceso de grabado. Las marcas de grabado se utilizan para mantener las piezas en su sitio durante el proceso de grabado o para facilitar las etapas posteriores al mismo, como la identificación de las piezas o el montaje.
En función del tamaño, el diseño o los requisitos de tolerancia de los componentes, estos pueden fabricarse sin lengüetas; sin embargo, suelen ser imprescindibles cuando la tolerancia requerida es inferior al 15 % del espesor del metal.
En conclusión, el grabado fotoquímico es un proceso de fabricación de alta precisión que permite producir piezas metálicas de gran complejidad para una amplia variedad de sectores. Aunque el proceso ofrece numerosas ventajas con respecto a las técnicas tradicionales de metalurgia, es necesario tener muy en cuenta varios factores técnicos para lograr los resultados deseados. La selección del material, el tamaño y la precisión de los detalles, los radios de las cuspides y las esquinas del grabado, y las marcas de grabado deben tenerse en cuenta al diseñar una pieza para el grabado fotoquímico. Al trabajar en estrecha colaboración con un proveedor experimentado, se pueden maximizar las ventajas —y el ahorro de costes— del grabado fotoquímico para crear piezas metálicas de alta precisión para cualquier aplicación.
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