Publicado por primera vez en la revista MEPCA, abril de 2019
Hoy en día, la industria demanda una tecnología de procesamiento de metales fiable y resistente. Precision Micro, empresa especializada en fotograbado, explica cómo las técnicas que utiliza pueden impulsar la innovación al permitir una complejidad oportuna y rentable en la fabricación.
Al comparar tecnologías capaces de fabricar piezas metálicas de precisión, entre las alternativas viables se incluyen el fotograbado, el estampado, el punzonado y el corte por láser. Sin embargo, cuando se analizan las tecnologías de procesamiento que permiten la producción en serie de componentes más pequeños, más finos y más complejos, la lista se reduce, y las opciones que se comparan son el fotograbado y el estampado.
El fotograbado permite fabricar componentes planos y sin tensiones mediante un grabado selectivo a través de una máscara de fotorresina y, en comparación con los procesos de fabricación convencionales, como el estampado, presenta numerosas ventajas inherentes.
Entre ellas se encuentran la capacidad de fabricar piezas sin alterar las propiedades del material, el hecho de que prácticamente no hay límites en cuanto a la complejidad de las piezas y la capacidad de procesar una amplia gama de metales y aleaciones.
Las tecnologías de procesamiento convencionales presentan varios inconvenientes, entre ellos la degradación del material procesado debido al fuerte impacto en el caso del estampado o el punzonado, o al uso de calor intenso en el caso del corte por láser. Sin embargo, otro factor diferenciador se encuentra en el ámbito de las herramientas.
Las matrices para el fotograbado son digitales. Esto significa que se pueden reproducir grandes cantidades de productos sin que se produzca ningún desgaste en las matrices, lo que garantiza que la primera pieza fabricada y la millonésima sean exactamente iguales.
Además, dado que las herramientas para el fotograbado son virtuales, pueden adaptarse y modificarse con gran rapidez y de forma económica, lo que las hace ideales tanto para prototipos como para tiradas de producción a gran escala. Esto también permite optimizar el diseño sin que ello suponga un coste adicional y contribuye a garantizar una estrategia de entrada en el mercado de bajo riesgo.
El tiempo de producción con herramientas fotográficas es aproximadamente un 90 % menor que el de las piezas estampadas, ya que el estampado requiere una inversión considerable en la fabricación de moldes, lo cual no solo es costoso, sino que puede tardar entre 6 y 10 meses en completarse, frente a las pocas horas que lleva el grabado.
La rentabilidad y la adaptabilidad de las herramientas de fotograbado suponen un importante estímulo para la libertad de diseño y permiten fabricar productos con geometrías complejas. Dado que el coste de crear prototipos es tan bajo, no existen barreras de entrada, y los diseños complejos se pueden fabricar en cuestión de días, mientras que las iteraciones de diseño se realizan en cuestión de horas.
El fotograbado, al funcionar de esta manera, fomenta la innovación y elimina las limitaciones a las que se enfrentan los ingenieros de diseño, ya que permite fabricar piezas que se consideraban imposibles de producir mediante los procesos de fabricación tradicionales. De hecho, en muchas aplicaciones industriales actuales, la complejidad geométrica y la exigencia de tolerancias y precisión extremadamente rigurosas hacen que el fotograbado no sea solo un proceso de fabricación potencialmente deseable, sino que, de hecho, sea la única tecnología capaz de fabricar determinados productos.
En el estampado, la complejidad de las piezas suele suponer un aumento de los costes, ya sea en aplicaciones de bajo, medio o alto volumen. La complejidad de un producto implica la necesidad de un molde complejo, y un molde complejo conlleva un aumento de los costes, un mayor riesgo de fallo del molde y plazos de entrega más largos para obtener un resultado satisfactorio. El fotograbado no se ve afectado por el nivel de complejidad del utillaje, y la complejidad de la geometría de una pieza no influye en los costes ni en los plazos de entrega y, por lo tanto, tampoco en la complejidad del utillaje digital.
El fotograbado también permite obtener detalles más precisos que el estampado, y todo ello con una degradación y deformación mínimas —o nulas— del metal procesado, así como con un riesgo mínimo o nulo de que se formen rebabas o defectos. Los índices de fallo son también muy bajos y, a diferencia del proceso de estampado, todas las piezas producidas son absolutamente planas, lo cual resulta fundamental en algunas aplicaciones.
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